¿Por qué los soplidos son fríos y el aliento sale caliente?

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    A veces nos planteamos interrogantes cuyas respuestas no resultan fáciles de conocer aunque parezcan simples.

    No se si alguna vez has notado que al exhalar, el aire parece salir frío, mientras que al inhalar, se percibe caliente, aunque aparentemente sean lo mismo, en realidad difieren entre sí.

    Hay quienes se cuestionan si tenemos la habilidad de controlar la temperatura del aire a nuestro antojo. La realidad es un tanto más compleja: en situaciones de frío, empleamos nuestra respiración para calentar nuestras manos, siendo esta la misma respiración que se usa para enfriar una bebida caliente o una sopa demasiado ardiente.

    Pudiera parecer que tenemos la destreza de generar aire frío o caliente según nuestras necesidades, sin embargo, la verdad es que eso no es precisamente cómo sucede.

    ¿Entonces, cuál es la discrepancia?

    La parte alta de nuestro sistema respiratorio calienta y humedece el aire que se dirige hacia los pulmones. Al soplar, el aire atraviesa esta área con mayor rapidez que al inhalar, lo que impide que se caliente en gran medida.

    Además, influye la percepción, similar al efecto de un ventilador: el aire no está más frío que el ambiente, pero lo sentimos así debido a su rápido contacto con la piel, estimulando la transpiración.

    Lo mismo sucede con el breve soplido, mientras que el aliento, al ser expulsado de manera más pausada, se percibe más cálido que el aire del entorno.

    Sin embargo, podemos profundizar un poco más, al soplar, el aire que sale de nuestra boca se expande rápidamente, lo que genera una disminución en la presión.

    Esta reducción de presión conlleva a su vez una disminución de la temperatura del aire, conocida como enfriamiento adiabático. De esta forma, al soplar, podemos sentir una sensación de frescura o frío en nuestra piel.

    Por otro lado, nuestro aliento, que es el aire exhalado por nuestros pulmones al respirar, tiene una temperatura cercana a la del cuerpo, ya que ha estado en contacto con él. Al ser expulsado, este aire caliente entra en contacto con la piel, lo que puede originar una sensación de calor.