Los Bajau: la tribu genéticamente adaptada para sobrevivir bajo el agua.

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    A lo largo de siglos, los Bajau, conocidos como los gitanos del mar, han habitado las aguas del sudeste asiático.

    Son genéticamente moldeados por la selección natural para destacar como buceadores excepcionalmente fuertes y resistentes. Aproximadamente un millón de individuos en Malasia, Indonesia y el sur de Filipinas dependen de la recolección de mariscos en el fondo del mar para su sustento.

    Melissa Ilardo, una investigadora de la Universidad de Copenhague y una de las autoras del informe, explica que los Bajau han vivido en barcos, viajando por las aguas del sudeste asiático durante posiblemente miles de años, obteniendo todo lo necesario del mar.

    La investigación revela que los bártulos de los Bajau son significativamente más grandes que los de la mayoría de las personas, lo que se confirmó mediante ecografías portátiles realizadas por la Dra. Ilardo.

    La comparación con un grupo vecino de granjeros llamados Saluan reveló que sus bártulos eran un 50% más grandes en promedio, y sugiere una base genética para esta diferencia.

    Aunque el tamaño del bazo desempeña un papel clave en la capacidad de buceo, otros factores también están involucrados, según Richard Moon de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke.

    Moon señala que el buceo a profundidades extremas puede hacer que los vasos sanguíneos pulmonares estallen debido a la presión, pero el entrenamiento y las adaptaciones genéticas pueden ayudar a prevenir este efecto.

    Ilardo explica que los Bajau realizan inmersiones tradicionales varias veces al día durante aproximadamente ocho horas, sumergiéndose a profundidades de más de 70 metros sin tanques ni máscaras.

    Su bazo actúa como un tanque biológico de buceo, al ser un reservorio de glóbulos rojos oxigenados que se contrae para liberar más oxígeno durante las inmersiones. A pesar de estas habilidades extraordinarias, los Bajau enfrentan amenazas, como la marginación y la pesca industrial, lo que dificulta su supervivencia.

    La Dra. Ilardo advierte que sin el apoyo adecuado y sin preservar su modo de vida, podrían abandonar gradualmente el mar, lo que resultaría en la pérdida de una valiosa fuente de información científica sobre las adaptaciones humanas para mejorar la salud de la especie.